
En el plano físico y práctico, usarla en caso de vivir en zonas muy conflictivas, para salir de ellas (barrios con droga, prostitución, etcétera); en caso de divorcio para que no sea traumático para ninguno de los dos ni para los hijos.
En un plano de salud y psíquico, puede indicar la aparición de problemas de huesos, músculos, hiperemotividad, insensibilidad física o psíquica, inercia, apatía, melancolía, enfermedades terminales o muy víricas; deben usarla quienes padezcan de ironía extrema o mordacidad abusiva, para alcanzar moderación.
En un plano mental, se emplea para determinar si lo que nos ocurre merece ser vivido desde el dramatismo o si es mejor reírnos de todo ello, dándolo por bien hecho, como un aprendizaje más; nos va a ayudar a ver todos los aspectos del problema, superando las cosas con amor y humor.
Espiritualmente, esta carta del tarot nos puede ayudar a terminar procesos lentos, a expandir la consciencia y nos dará confianza para relajar nuestros conceptos y aptitudes, a estar en contacto con el aspecto superior de nosotros mismos.