
En el plano físico y práctico, su meditación diaria da el poder de conciliar los extremos que coexisten en nosotros ya que es muy estabilizadora, por ello es interesante usarla en combinación con la número trece.
En cartomancia, se dice que es una lámina muy adecuada para quienes carezcan de autoestima o valoración personal; podemos usarla como póster en habitaciones de adolescentes o niños muy conflictuales o encerrados en sí mismos y también en las habitaciones de personas convalecientes.
En un plano de salud y psíquico, la práctica de la meditación en esta carta del tarot favorece traer el pasado al presente de un modo suave, sin dolor; es muy sedativa y calmante; favorece el sueño a los insomnes y es útil meditar en ella en épocas de exámenes, ansiedad o temor.
En un plano mental, esta lámina nos ayuda a soportar la idea de salir de lo conocido para ir hacia lo nuevo; debemos llevarla con nosotros en caso de tener exceso de agresividad contenida, para ir suavizándonos.
Espiritualmente, es el encuentro en el plano astral superior con las almas nobles y puras; por ello es ideal para eliminar el temor a desaparecer totalmente, comprendiendo que somos eternos, en distintos planos.